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sábado, 30 de enero de 2016

NECROWORLD Capitulo 102

Silvia se despertó cuando la puerta de la oscura habitación donde se encontraba se abrió dejando un haz de luz que iba creciendo y dejando visible a Jared. Este sonreía mientras se acariciaba el miembro. Silvia retrocedió hasta que su espalda dio en la pared. Se acurrucó esperando que fuera una pesadilla y que Jared nunca la alcanzada, pero no fue así. Jared la cogió de un pie y tiró de ella, la tumbó en el suelo y el se tumbó sobre ella.
—Hora de follar pequeña. No te preocupes, esta vez seré mucho más cariñoso contigo. No quiero que A.J se enfade. Ya sabes como se las gasta.
Silvia trató de luchar contra Jared, quiso quitárselo de encima, esa era la segunda o tercera vez ese día o esa noche que uno de los hombres de su grupo entraba allí para abusar de ella.
Intentó zafarse y le asestó un cabezazo a Jared. Este entró en un estado de rabia, la agarró de la cabeza y la golpeó contra el suelo. Silvia se quedó aturdida, aun así notó como Jared le quitaba los pantalones, seguidamente el hacía lo mismo.
—No lo hagas Jared. Por favor— suplicó ella forcejeando con desesperación, entonces cuando trataba de quitárselo de encima tocó algo metálico en la cintura de su agresor, era el cuchillo que este siempre llevaba. Tiró del mango y sacó el cuchillo, Jared se dio cuenta, pero antes de que pudiera reaccionar, la hoja del cuchillo estaba atravesando su cuello. Con un rápido movimiento, Silvia provocó un corte más grande y se quitó a Jared de encima, este cayó a un lado y comenzó a ahogarse en su propia sangre.
Silvia se situó rápidamente sobre el y comenzó a acuchillarlo sin piedad mientras la sangre de su antiguo compañero la salpicaba.
Con Jared muerto se volvió a subir los pantalones y luego registró el cuerpo en busca de la pistola. Cuando la encontró salió de la habitación y se vio deslumbrada por la luz del sol, eso indicaba que era de día, pero aun así seguía desorientada, no sabía ni donde ni en que día estaba.
—¡¡¡Silvia!!!
Silvia se dio la vuelta al escuchar la voz femenina de una chica, cuando la miró vio que se trataba de la medico del grupo. Aquella cuyo nombre no recordaba, pero le dio igual, alzó el arma y le disparó en el pecho. La medico cayó de espaldas sin vida. Silvia siguió caminando mientras descubría donde se encontraba, al parecer era un taller mecánico a juzgar por las piezas de vehículo que había por allí. Tampoco recordaba cuando habían llegado a ese lugar, no recordaba apenas nada salvo el odio que les tenía a todos los integrantes del grupo, especialmente a A.J.
—¡¡¡Quieta ahí Silvia!!! No te muevas, vuelve a tu habitación. Silvia se dio nuevamente la vuelta y se encontró con Kit. Era el más joven del grupo, dieciséis años. El hermano pequeño de Jared, quizás el único que era buena persona. Ese chico era el único que nunca la había violado ni había tenido intención de ello. –A.J y los demás volverán pronto. Por favor, vuelve.
—No voy a volver Kit— respondió Silvia dándole la espalda.
—Si no te quedas quieta dispararé— amenazó Kit. –Vuel…— Kit no terminó la frase. Antes de que pudiera decir nada más, Jared apareció de repente y se abalanzó sobre su hermano. También apareció la medico, ambos comenzaron a morderle en la cara.
Silvia dejó de prestarles atención y salió de donde estaba, nuevamente el sol la cegó. Vio que delante tenía las vías de un tren, bajó hasta ellas y comenzó a seguirlas mientras aun escuchaba los desgarradores gritos de Kit, siendo devorado por su hermano y la medico.

Día 1 de Octubre de 2010
Día 824 del Apocalipsis…
Hotel… 17:00 de la tarde…

Estaba en la puerta de la enfermería esperando. Entonces apareció Melanie. Yo me crucé de brazos esperando a que me contara cosas sobre el estado de la muchacha.
—La hemos duchado y limpiado. No presenta mordeduras ni nada. Tiene señales de violación, hemos encontrado restos de semen. También hemos visto que tiene hecha una cesárea. Podría haber estado embarazada, puede que hace unos meses.
—¿Ha dicho algo?— pregunté yo mirando a través del ojo de buey de la puerta. Podía ver a la chica con un camisón de color blanco, tumbada en la cama y dormida.
—No. La hemos sedado para que no se moviera y pudiéramos curarla. Se despertará en unas horas.
—Muy bien. Quiero que la vigilen y que me llamen cuando se despierte. Quiero saber quien es y que ha pasado. Quiero saber si es un peligro para nosotros. ¿La habéis esposado?
—Si. No te preocupes— respondió Melanie mirándola también. —¿Qué es lo que te inquieta? Se te nota que no estás tranquilo.
—Es su tatuaje— respondí.
—Es un horror— respondió Melanie.
—No es eso. Me suena de haberlo visto antes, solo que ahora no recuerdo donde. Bueno, voy a convocar la reunión que te dije. Hay que informar de lo que hemos visto. Te veo luego, avisadme de cualquier cambio— dije, seguidamente me di la vuelta para irme.
—Juanma— me llamó Melanie. Yo me di la vuelta y la miré.
—¿Qué?
—Puede que me equivoque, pero tengo la sensación de que lo que vimos en esa casa y lo de esta chica están relacionados. Puede que no directamente, pero…
—Yo también pienso lo mismo. Habrá que estar atentos— después de eso me fui para convocar la reunión. Me preocupaba mucho que pudiésemos tener cerca un numeroso grupo de saqueadores.

Arizona…
18:00 de la tarde…

—Nueve caminantes— dijo Butch pasándole los prismáticos a Luci. —¿Qué hacemos con ellos? ¿Los eliminamos?
—No es necesario. Tenemos que volver a casa. Ya tenemos lo que buscábamos. No merece la pena seguir por aquí. Todo el mundo a los vehículos. Nos vamos. ¡¡¡David!!! Deja eso. Nos vamos.
David salió de la tienda de la gasolinera donde se encontraban y regresó corriendo con una bolsa. Cuando se subió al vehículo, Luci se lo quedó mirando. –Tenía que coger esto. Alicia dará a luz dentro de unos cuatro meses y no quiero que le falte de nada a mi hijo. En Las Vegas no hay de esto— dijo David enseñándole varias cosas para bebés.
—Vas a ser todo un padrazo— respondió Luci con una sonrisa.
Los vehículos se pusieron en marcha para regresar a Las Vegas.
El encuentro de Luci y los demás se había producido hacía dos meses. La sorpresa había sido mayúscula. Ella les contó todo lo que había pasado allí, aunque omitió algunos detalles como lo del chip que tenía bajo la piel, tambien les presentó a su hija adoptiva Lucia. Por su parte, Carlos se había convertido en una especie de mano derecha de Dorian mientras su relación con Sandra seguía, aunque el contacto con ellos había ido perdiéndose aunque vivieran en la misma ciudad. Alicia, David y Luci simplemente se limitaban a seguir viviendo sin meterse en nada, era mucho mejor así.
No tardaron en llegar a las puertas de la ciudad. Cuando las cruzaron bajaron de los vehículos y comenzaron a descargarlos. Mientras Butch se acercaba a hablar y a besar a una chica de la ciudad que había conocido, Luci y David se acercaron a la caseta del guarda para firmar, indicando que habían vuelto, así controlaban las bajas que tenían durante las incursiones, esa en concreto había salido bastante bien.
David y Luci se subieron al camión que los llevaría hasta la zona habitada. En los últimos meses la ciudad y las zonas habitadas habían crecido, al igual que habían traído a más gente.
—¿Qué harás esta noche?— preguntó Luci mirando a su compañero.
—Supongo que comer y dormir. Necesito descansar. Llevo días sin dormir correctamente. Tengo pesadillas con el embarazo. A veces sueño que el bebé nace muerto y a veces sueño que Alicia muere en el parto. Como esto siga así creo que voy a perder el juicio. Y no me gusta nada Dorian, desde que estamos aquí he ido viendo que su poder va creciendo. Como esto siga así su imperio se extenderá.
—Al menos parece que se ha olvidado de Juanma. Supongo que debe ser por que les perdió la pista. En eso podemos estar tranquilos… Y a mi también me ha dejado en paz. Cuando llegué estaba mucho más pesado. Parece un hombre más razonable de lo que pensaba, aun así sigo sin fiarme del todo. Bueno, quiero sugerirte que os vengáis a mi casa a cenar hoy. ¿Qué me dices?
—Se lo comentaré a Alicia. Supongo que me dirá que si.
—Bien dicho. Claire estará también, de hecho es ella quien hará la cena.
El camión siguió su camino, entonces pasaron por la zona donde los esclavos que Dorian había comprado hacía meses estaban trabajando. Vieron como uno de ellos se desmayaba y caía al suelo, al no levantarse, el guarda le disparó en la cabeza, seguidamente obligaban a otros dos a llevárselo.
—Esto es lo que más me perturba… Que traten a estas personas así— murmuró David.

Hotel…
19:00 de la tarde…

La reunión que había convocado en el restaurante había terminado, habían asistido todos a excepción de unos pocos que tenían cosas que hacer como vigilar desde las torres o estar en la enfermería. Todos estuvieron de acuerdo en mejorar la vigilancia y en que todos aprendieran a disparar. Los Amish que no sabían usar armas iban a esforzarse en aprender. Si queríamos perdurar debíamos estar preparados para cualquier cosa. Cuando todos salieron del restaurante para volver a sus respectivos trabajos, yo me quedé tomando un trago, entonces vi como un chico al que habíamos recogido hacia tiempo se me acercaba, su nombre era Dylan. El día que lo encontramos estaba vagando solo, desarmado, hambriento y deshidratado, había sido el único superviviente de su grupo. Nos contó que había estado en el carguero prisión de Manhattan, y por supuesto cuando le preguntamos por Luci nos contestó que la había conocido.
—Creo que se quienes pueden ser los autores de esa barbarie en esa casa. Mi grupo fue masacrado por un grupo de tipos que iban en moto. Se llevaron a unos cuantos.
—¿Por qué no lo dijiste antes?— le pregunté mientras me llenaba un vaso de agua. —¿Quieres?
—No. Antes no dije nada por que estaba atando cabos y no quería decir nada hasta no estar bien seguro. Ahora que estamos a solas puedo darte cierta información. Esos tipos son algo así como nómadas, van de un sitio a otro cazando personas que luego venden a otras comunidades como esclavos. En mi grupo se llevaron a los que eran afroamericanos o hispanos. Mataron al resto, yo escapé por los pelos. Luego los estuve siguiendo y vigilando hasta que me encontrasteis.
Entonces recordé algo y miré a Dylan. —¿Te fijaste si tenían algún tatuaje?
—Si. Un tatuaje— respondió Dylan. –Era una clavera con una cruz en la cabeza y una serpiente saliendo de la boca de esta. ¿Te dice algo eso?
Rápidamente dejé el vaso y salí corriendo del restaurante con Dylan detrás de mí. Bajé al sótano y corrí hasta la enfermería. Primero miré por el ojo de buey y al ver que la chica estaba despierta entré rápidamente con Dylan detrás. Esta me miró asustada cuando me acerqué, cogí su brazo y le mostré el tatuaje a Dylan. –Es este ¿No? ¿Habías visto antes a esta chica?
—Juanma. No es momento para…— replicó Melanie acercándose a mi mientras la chica en una especie de ataque de histeria trataba de zafarse de mi agarre.
—No. A ella no la vi, no estaba con ellos— respondió Dylan. –Pero es evidente que pertenece a su grupo.
Entonces miré a la chica a los ojos, clavé los míos en los suyos. —¿Dónde está el resto de tu grupo? ¿Cuántos son? ¡¡¡¡Habla!!!!
—Juanma. Ella no hablará contigo. Tiene miedo de los hombres, nos lo ha dicho. Deja que Melanie y yo hablemos con ella— dijo Sheila acercándose a mi. –Nosotras le sacaremos la información.
Solté a la chica y miré a las dos expertas en medicina de mi grupo. –Muy bien, pero que no escape. Quiero saber todo lo que debo saber mañana como muy tarde. Si lo que dice no me convence se marchará de aquí. No quiero tener a alguien que pueda ser un peligro por aquí.
Salí de la enfermería seguido por Dylan. Nos encontramos entonces con algunos que iban a practicar tiro. Todos iban encabezados por Mouse, el cual se había dejado barba y salía muy poco de su habitación. La perdida de Jill lo había dejado tocado. Durante la reunión lo había visto bebiendo sin parar. De hecho le estaba notando que los efectos del alcohol le estaban haciendo efecto.
—Voy a enseñarles como se dispara. Tendremos que estar preparados por si nos atacan. Más preparación, menos bajas. ¿No?
—Tú deberías ir a dormir Mouse. No estás en condiciones de hacer nada— le dije.
—Ya se lo dije yo, pero no me hizo ningún caso— dijo Laura que estaba en el grupo.
Entonces miré a Dylan. –Sustituye a Mouse mientras yo hablo con el. ¿Vale?
Dylan se adelantó y yo cogí a Mouse del brazo, me lo llevé a la fuerza hacia los vestuarios de la piscina. Una vez allí abrí los grifos y lo empujé para que el agua cayera sobre el. —¿Pero a ti que te pasa?
Mouse cayó de culo y se quedó sentado con la espalda pegada a la pared mientras el agua caía sobre el. –Es mi vida ¿Vale? Y con ella hago lo que me sale de la polla. Ni tu ni nadie tenéis el por que meteros.
—Soy yo quien manda aquí, y por lo tanto me preocupo por todos y cada uno de los que viven aquí. Eso te incluye también a ti. Bebiendo así solo conseguirás acabar matándote. ¿No te das cuenta?
—¿Y para que quiero vivir? Si he perdido a todos aquellos que me importaban. Perdí a Kimberly ¿Te acuerdas de ella? Por que fue ella quien te salvó la vida.
—Si que me acuerdo— respondí. –Pero matarte bebiendo no solucionará las cosas. Eres muy buen tirador y es posible que te necesite si pasa algo. No puedes estar borracho.
—También perdí a Jill. ¿De verdad merece la pena seguir así? Plantéatelo.
—Me lo planteo cada día, me planteo cada día si debo ser yo quien mande aquí, por que tomo decisiones que pueden no ser acertadas. Hoy me llevé a Melanie conmigo y tenía miedo de que pudiera morir, y al final fue ella quien acabó salvándome la vida. Lo único que puedo hacer es seguir como hasta ahora y asumir que no siempre voy a poder proteger a todo el mundo.
—Jill y yo íbamos a pedirle al padre Kaleb que nos casara. Queríamos formar una familia. Quería quedarme en esa aldea y convertirme en un agricultor normal. Eso ya es imposible. Ahora estamos de nuevo alterados por que puede haber por ahí un grupo de salvajes. ¿A quien perderemos la próxima vez? Quizás te toque a ti… Quizás lleguen y disparen a Eva en el vientre o maten a Vicky. ¿Podrías vivir con ello?
—Ya perdí a alguien así. Y si estoy donde estoy es por ella. Fui y trato de ser fuerte por ella. Tu deberías hacer lo mismo.
—Pues se fuerte y protégenos, así los demás podremos ser débiles si nos da la real gana. Ahora déjame aquí y ve a ver a tu mujer. No vaya a ser que nos ataquen y no puedas despedirte de ella. Yo no pude despedirme de Jill.
Dejé a Mouse allí, no podía razonar con el hasta que no se le pasara la borrachera. Nunca lo había dicho, pero sabía que me culpaba en parte por la muerte de Jill.
*****
Eva se encontraba en el jardín interior del hotel observando como los niños jugaban. Vicky estaba sentada a su lado. Fue en ese momento cuando Sally acompañada de su marido se acercó y se sentó en el banco a su lado.
—Espero que no te molestemos— dijo Sally.
—No. No me molestas— respondió Eva con una sonrisa mientras caía en la cuenta de que nunca antes había tenido una conversación con Sally, esa era la primera vez, ni siquiera sabia que era lo que llevaba.
—¿Nerviosa?— preguntó Sally haciendo un gesto señalando a la barriga de Eva.
—Un poco. Son los primeros. Llevo gemelos ¿Y tú?
—Es una niña. La llamaremos Kasia. También soy primeriza, aunque André ya tiene experiencia. Tenía dos hijos que vivían en Baltimore con su madre, pero no lo consiguieron. Intentamos llegar hasta allí, pero fue imposible.
—Lo siento— respondió Eva. –Debe ser terrible.
—Lo es— respondió André. –Pero al menos quiero creer que mis hijos están ahora en un lugar mejor y que en caso de ser caminantes… Bueno, espero que en ese caso haya habido alguien que les haya dado un descanso más digno. No soportaría el verlos así.
—Nadie lo soportaría— respondió Eva mientras pensaba en sus hermanas, ellas habían muerto y aunque las echaba de menos se alegraba de que no se hubiesen convertido en caminantes.
—Somos las dos únicas embarazadas del grupo, al menos que se sepa. ¿No crees que sería bonito que nos pusiéramos de parto el mismo día?
—Si, pero creo que tu darás a luz un poco antes que yo, pero prometo estar ahí para ayudarte. Supongo que algo aprenderé del parto. Eso o me moriré de miedo llegado el momento. Y más sin hospitales… ¿Cambiamos de tema?— preguntó finalmente Eva al notar que un escalofrió le recorría la espalda.
—Bueno. Aunque me interesaba mucho saber que llevas— dijo Sally.
—Son dos niños. Aun no he pensado que nombre ponerles. Ellos…
—Por ahí viene papá— dijo Vicky poniéndose de pie.

Llegué a donde estaba Eva y saludé a André y a Sally. Estos me sonrieron. Entonces Sally me dijo. –Estaba cotilleando con tu mujer, pero tranquilo, no era nada comprometido.
—¿Puedo hablar un momento contigo?— pregunté mirando a Eva.
Eva asintió y se levantó. Caminamos hacia el interior del hotel y subimos a nuestra habitación, la numero ciento uno. Allí Eva se sentó en la cama. —¿Y bien?
—¿Recuerdas aquel tipo en el puente hace meses? El que le lanzó la flecha a Mike.
—Si. Algo recuerdo. ¿Por qué?
—Esa chica que encontramos pertenece a ese grupo, y tengo razones para pensar que ese grupo fue el mismo que hizo esas barbaridades en la casa que encontramos Mel y yo. Veremos que pasará con ella cuando pueda hablar con ella. Parece ser que está traumatizada o algo, según Melanie han abusado de ella, eso me hace pensar que puede que no estuviera muy metida en el equipo, no se. Te lo quería decir a ti antes que a nadie. No quiero alarmar a la gente ni que piensen que la chica es peligrosa.
—Entiendo, pero tendrás que hablar con ella en algún momento— respondió Eva. –Cuando sepas más podremos actuar. Me alegro que me lo hayas contado.
Yo me senté en la cama a su lado y puse la mano sobre su barriga. –Sigo temiendo que Carlos reaparezca y venga a buscarte a ti y a ellos. Cuando vi lo ocurrido en la casa… Por unos momentos pensé que podría haber sido el. Tengo miedo Eva, y las pesadillas han ido en aumento. En esas pesadillas solo veo muertos y el hotel en llamas, veo como todo lo que hemos conseguido hasta ahora se desmorona.
Eva me puso la mano en el hombro. –No te preocupes. No nos encontrará, y si lo hace sabremos que hacer, pero el no me apartará de tu lado. Jamás.
En ese momento llamaron a la puerta, me levanté y la abrí, entonces me encontré a Faith. –Tenemos un problema.

Las Vegas…

El helicóptero aterrizó en la azotea de Caesar Palace y Carlos bajó de un saltó de el junto a otros hombres de Dorian. Este estaba allí esperándoles con una sonrisa de oreja a oreja. Cuando Carlos se acercó le estrechó la mano.
—¿Novedades?
Carlos negó con la cabeza. –Ni rastro, pero me tomaría un wisky de esos que tienes mientras pensamos en nuestro próximo movimiento, presiento que nos estamos acercando.
Carlos y Dorian abandonaron la azotea y bajaron a la habitación de Dorian, allí el líder de la comunidad de Las Vegas sirvió dos copas mientras Carlos extendía un mapa sobre una mesa. –Hemos estado sobrevolando Portland pensando que podrían haber regresado allí, pero seamos sinceros, no creo que sean tan estúpidos como ir a vivir tan cerca de nosotros. Tampoco están en las ciudades cercanas. Voy a proponer una expedición para dar la vuelta a todos los estados unidos.
—¿Y a que viene ahora esa obsesión por encontrar al grupo de tu hermano? Pensaba que ya te habías olvidado.
—No es a mi hermano a quien busco. Si no a su mujer. Busco a Eva.
—Pensé que ya tenias a una chica calentando tu cama— respondió Dorian.
—Sandra no me importa lo más mínimo. A la que yo quiero es a Eva y al bebé que está a punto de dar a luz. Solo eso, mi hermano me es indiferente, aunque no podré llevármela sin tener un encontronazo con el. Probablemente tenga que matarlo si opone resistencia, de hecho estoy deseando que la oponga. Así me lo cargaré.
—Por como hablas de esa tal Eva… Debe ser una chica impresionante. Debe serlo para que un cabrón lunático como tú deje ver su corazoncito. Es decir, no esperaba que alguien como tú que dispara y luego antes de preguntar dispara otra vez… Pudiera sentir amor o algo parecido, me impresionas Carlos.
—Muy bien. ¿Podré disponer de suficientes hombres para esa expedición?
—Si, pero con una condición. Si encuentras a tu hermano quiero que dejes de lado tu odio y me lo traigas vivo. Me encantaría conversar con el y agradecerle la herida de mi cabeza. Ahora, ve a tu casa y echa un polvo. Te lo has ganado.
Carlos dio un trago al vaso de whisky y se levantó, salió por la puerta y fue hasta la habitación que compartía con Sandra desde hacía tiempo. Cuando la puerta se abrió fue recibido por el perro que le había regalado hacía tiempo, seguidamente se encontró con la sonrisa de Sandra.
—Bienvenido a casa.
—Estaba deseando volver. He pasado demasiado pensando en tus besos— dijo Carlos a medida que acercaba sus labios a los de Sandra. Seguidamente entró y cerró la puerta.

Hotel…

Conducido por Faith regresé a la enfermería donde encontré a Sheila y a Melanie tiradas en el suelo acompañadas por Rachel, la cual no parecía que estuviese allí hacía mucho rato, pero ni rastro de la muchacha. Me lancé rápidamente sobre Sheila y la ayudé a incorporarse.
—¿Dónde está?— pregunté mientras observaba como Faith ayudaba a Melanie. —¿A dónde ha ido?
—No lo se. Ocurrió todo muy rápido. No se como se soltó, nos golpeó y se marchó— respondió Sheila.
Rápidamente miré a Rachel. –Quédate con ellas. Rachel. Faith, esa chica no ha podido ir muy lejos, dudo que haya salido del hotel. Ayúdame a buscarla y a avisar a los demás.
—Ten cuidado. Está armada— dijo Sheila mirándome.
Los dos salimos corriendo de la enfermería y entonces me quedé mirando a Malaquías. Me acerqué a el esperando que el hubiese visto a donde iba. —¿Viste a la chica salir? ¿Hacia donde fue?
—No se de que me hablas— respondió Malaquías.
—Hablo de la chica que salió de la enfermería. De ella— contesté
—Ah, esa chica. La vi huir escaleras arriba— dijo Malaquías señalando hacia las escaleras que nos llevaban a la parte trasera del hotel. –Muy bien. Faith, pon en alerta a todos los demás en la parte de delante. Yo iré por donde ha dicho el.
Nos separamos y yo fui hacia las escaleras, pronto me encontré en la parte trasera del hotel. Allí no había nadie, esa chica podría estar en cualquier parte.
*****
Silvia había conseguido escapar de la enfermería. Lo había logrado pidiendo que le quitaran las esposas, las dos que la custodiaban le habían hecho caso. Y justo cuando lo hicieron las golpeó, le robó el arma a una y salió corriendo. Subió unas escaleras y se encontró en la parte trasera de lo que parecía un hotel, en esos momentos se percató de que hasta ese momento no tenía ni idea de donde estaba. Recorrió unos campos de cultivo y vio a los animales que tenían. Esa gente llevaba tiempo viviendo allí, vio un columpio y se dio cuenta de que esa gente tenía niños en el grupo, pero aun así no iba a fiarse de ellos, esa gente podría ser igual o peor que el grupo de A.J.
En ese momento se ocultó y vio al tipo aquel que la había cogido la primera vez. Estaba buscándola e iba armado. Silvia sacó el arma robada y le apuntó con la intención de disparar, lo tenía en el punto de mira, podría disparar y matarlo, pero si lo hacía podía fallar, y aunque lo consiguiera atraería la atención de todos los demás y probablemente acabaría muerta. Y ella no quería morir.
Oculta en su escondite dudaba en si debía disparar, y cuando se había decidido a hacerlo vio aparecer a una niña de unos catorce años rubia. Al verla sintió como su corazón se aceleraba. Recordó entonces a su pequeña, la que sacaron de su interior y que ni siquiera pudo tener en sus brazos. A.J, el que era su novio, aquel por el que lo había dejado todo en España y el padre de la niña, se la arrebató, después de eso A.J dijo que la niña estaba muerta, fue cuando Silvia se sintió morir. Si la niña siguiera viva en esos momentos debería tener más de cinco meses. Esa niña que era la hija de aquel chico, y así lo vio cuando a el lo vio arrodillarse ante ella, acariciarle el cabello e indicarle que volviera al interior del hotel, diciéndole que aquella chica podría ser peligrosa. Esa chica era ella. Finalmente guardó la pistola y miró a sus espaldas, allí vio lo que parecía un cobertizo con una de las ventanas abiertas. Quizás podría ocultarse allí.
Agazapada entre los matorrales se escabulló y rápidamente se coló por la ventana. El interior estaba oscuro y en silencio, sin embargo flotaba en el aire ese maldito olor a descomposición que despedían esos malditos seres. Los muertos.
De repente escuchó un ruido metálico que enseguida asoció con el sonido de unas cadenas. El ruido vino de un lugar  a sus espaldas, antes de que pudiera reaccionar se vio apresada por dos brazos en avanzado estado de descomposición, detrás de ellos surgió una cara que trató de morderle. Silvia comenzó a gritar mientras trataba de liberarse, finalmente efectuó tres disparos y aunque lo dos primeros fallaron, el tercero acertó de lleno en la cabeza de aquel ser.
Silvia cayó de espaldas justo cuando un segundo No Muerto salió de la oscuridad. Estaba perdida, entonces un disparo sonó al tiempo que la luz invadía aquel cobertizo. Seguidamente antes de desmayarse vio a aquel chico con el arma en las manos.

Las Vegas…
22:00 horas de la noche…

David, Alicia y Cristian llegaron a casa de Luci. Nada más entrar se dirigieron al salón donde estaba la mesa puesta. Allí también estaba Claire con la pequeña en brazos. Al verla, Alicia se acercó con una sonrisa.
—¿Cuánto tiempo tiene?— preguntó Alicia acariciándole la mejilla a la niña.
—Pues poco más de cinco meses. Dorian se la compró a un grupo de tipos que iban vendiendo personas. Sinceramente, prefiero que esté aquí antes que por ahí con esos degenerados. Luci está cuidando muy bien de ella.
—Luci está haciendo un gran trabajo— dijo David. –Por cierto. ¿Dónde está?
—Está en el piso de arriba— respondió Claire.
David comenzó a subir las escaleras. Necesitaba hablar con Luci, cuando llegó al piso de arriba escuchó un sollozo. Lo siguió hasta que llegó a la puerta de la habitación. Abrió la puerta y se encontró con Luci llorando sentada en la cama, se acercó a ella y se sentó a su lado.
—¿Qué te ocurre?
—Nada. Es que siento que me he vendido a Dorian. Hace unos meses quería escapar a toda costa, quería matar a ese mal nacido… Y ahora, con la niña a mi cargo… No puedo siquiera optar a intentar huir. Estoy aquí atrapada…
—Bueno. Yo también pienso que Dorian es un pedazo de cabrón, pero por el momento se está comportando. Quizás si tratamos de razonar con el… No se, deje que nos vayamos.
—No lo entiendes. El no es nada razonable, somos sus hámsteres y se divierte con nosotros. El os matará a vosotros si yo intento escapar. Estamos todos atrapados aquí y nuca podremos escapar.
David comprendía lo que Luci quería decir, de alguna manera, ella les había salvado la vida a todos vendiendo la suya propia, seguidamente la abrazó durante varios minutos.

En algún lugar de Georgia…

A.J y varios de sus hombres regresaron al refugio. El cual era un antiguo taller de coches que estaba junto a las vías del tren. Había sido un buen día aunque no habían conseguido cazar a nadie. Cada vez quedaban menos personas y empezaba a notarse.
Se bajaron de las motos y entraron en el interior, les sorprendió que a esas horas no hubiese ninguna luz encendida y que nadie estuviese vigilando, en teoría le tocaba el turno a Kit.
—¿Dónde está ese jodido crio?— preguntó Lou. –Debería estar en su puesto y no está.
—Puede que se hayan quedado dormidos— respondió Banks.
—Me la suda. Aquí cada uno tiene una tarea, nosotros cazamos y ellos nos esperan con la cena ya hecha. Están faltando a las normas que tenemos. Voy a matar a ese media mierda de Kit, y como el imbécil de su hermano se ponga tonto, también le meteré una hostia— dijo Lou.
Los ocho hombres que habían llegado en las motos se bajaron y entraron en el interior. Nada más entrar se vieron asaltados por tres No Muertos, con los que acabaron rápidamente. Cuando comprobaron quienes eran esos seres, A.J corrió hacia la habitación donde estaba encerrada su novia, abrió la puerta y allí no había nadie. Era evidente que había escapado. Eso le hizo comenzar a maldecir en voz alta.
—¿Qué ocurre tío?— preguntó Chris acercándose a A.J. Al ver que la habitación estaba vacía se quitó la gorra. –Hostia puta.

—Chris… Avisa a los demás. Va a comenzar la caza de la zorra— dijo A.J mientras apretaba los puños con fuerza. Estaba deseando coger a Silvia y estrangularla con sus propias manos. Para el, ya había vivido demasiado.