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sábado, 12 de marzo de 2016

NECROWORLD Capitulo 108

Día 6 de Octubre de 2010
Día 829 del Apocalipsis…
Hotel… 11:00 de la mañana…

Salí del hotel para dar de comer a los animales. Eva estaba ya en la habitación y con ella estaban Katrina y las niñas, por lo tanto no era necesario que estuviera allí yo también. De vez en cuando miraba hacia las ventanas para ver a Vicky saludándome, yo respondía y seguía con lo mío. Entonces vi a Silvia acercarse a mí. Cuando llegó la saludé.
—Aun no te había felicitado por tu paternidad. Supongo que eso retrasará lo de salir a cazar a esos cabrones— intenté decirle algo, pero ella me interrumpió. –No. No me tienes que pedir disculpas ni darme explicaciones. Puedo esperar, de verdad. No creo que tu mujer se tome muy bien que te vayas y la dejes aquí con los críos. Si te parece programamos la expedición para la semana que viene. Será lo mejor, además, el frio empieza a hacerse más notable y eso dejará un poco más tranquilos a los caminantes.
—Dices que son menos que nosotros y me lo creo, por eso mismo se que no creo que vengan por las buenas a atacarnos. Y eso me deja tranquilo. Entonces ¿Qué es lo que buscas exactamente? Le he estado dando vueltas a eso ¿Qué es lo que buscas exactamente Silvia?
—Venganza. Cruel y justa venganza— respondió ella tajantemente. –Esa gente es basura. Son seres mezquinos, sádicos y crueles. No tienen remordimientos y si pillan a alguien de aquí a solas… Esa persona no vivirá para contarlo. Imagínate que cogen a Eva o a Vicky. ¿Qué crees que les harían? Son monstruos. Han matado a muchas personas solo por placer. Tenemos que hacer algo, tenemos que quitarlos de en medio.
Dejé de hacer lo que estaba haciendo, dejé los cubos de comida en el suelo, me quité los guantes y miré a Silvia. –La semana que viene reuniré a un grupo y partiremos de aquí. Rastrearemos a esa gente y les mataremos. Si es lo que quieres. A mi me preocupa mi gente, pero quiero que seas totalmente sincera con nosotros y que no te guardes nada. Algunos no confían en ti— le revelé.
—¿No confían?— preguntó Silvia.
—Todos conocen tu historia, y piensan que estás aquí como espía. Tienen miedo de que se perturbe su vida aquí. Y yo también— respondí acercándome a ella. –Resulta extraño que primero huyeras de ellos y ahora dices que quieres ir a cazarlos. No es que no te crea, pero también es cierto que podría ser una trampa. No te ofendas, pero eres una recién llegada y todavía no te has ganado la confianza de todos.
—¿Entonces? ¿Qué es lo que tratas de decirme?
—Lo que quiero decir es que si pretendes jugárnosla o jugármela… No seré yo quien salga perdiendo.
—Lo entiendo, pero te aseguro que no pretendo jugárosla a vosotros, pero si que es cierto que os necesito. Antes estaba sola, ahora ya no. A.J y los suyos se suelen desplazar en busca de nuevas presas. El último sitio en el que estuvimos fue aquel taller, ahora podrían estar en cualquier parte, pero no me cabe duda de que están buscándome por lo que he hecho. A.J debe estar furioso al ver que alguien que no ha sido el ha matado a otros del grupo. Es un gilipollas y un lunático, además de un egocéntrico.
—¿Qué sentiste al matar a los que mataste? ¿Te gustó? ¿Sentiste placer? Es decir, ¿Tuviste remordimientos después?
—No sentí nada— respondió Silvia –Pero cuando apuñalaba a Jared repetidas veces no se ni como paré. Perdí la razón, perdí el control de mi misma. Nunca antes había matado, pero se que cuando mate a A.J si que voy a disfrutarlo.
—Nunca hay que disfrutarlo. Eso podría ser un punto de no retorno. Yo casi crucé ese punto, pero logré evitarlo pese a que maté a varios por venganza. He cruzado demasiadas veces esa línea. No quiero volver a cruzarla, por eso mi hermano pese a ser un cabrón y un monstruo sigue vivo. No fui capaz de matarle, por que se que si lo hago, sea como sea el, yo no volveré a ser el mismo. No te digo que perdones a A.J y a los suyos, pero piensa si es eso lo que quieres hacer realmente, por que una vez lo hagas no habrá vuelta atrás.
—Ya no quiero mirar atrás, quiero mirar hacia delante y no tener que ver su rostro en todas partes, no quiero temerle. Se que cuando lo mate las pesadillas terminarán y no volveré a tener miedo por que venga a por mi. Estaré tranquila, ese hombre dejó de ser algo para mi desde que hizo conmigo lo que hizo, por eso se que cuando lo mate será como si no hiciera nada. Tu hermano debería ser lo mismo para ti, el hace tiempo que dejó de ser tu hermano. Si tienes que hacer algo con el, hazlo, pero no sientas que has cruzado la línea. Los monstruos son monstruos, hace tiempo que dejaron de ser lo que fueron. No son diferentes a los de ahí fuera. Ahora solo espero que nadie haya tenido la desgracia de encontrarse con ellos.

En algún lugar de Georgia…
11:23 de la mañana…

Margaret y Briana estaban lavando ropa en el rio bajo la atenta mirada de Stuart. El primogénito de la familia del pastor Adam era el que se encargaba de proteger a los suyos en la mayoría de ocasiones, ya que el era el único que tenía conocimiento sobre el uso de armas de fuego. Estaba subido en lo alto de una gran roca desde donde veía los alrededores y podía vigilar a las dos únicas mujeres de la familia, también podía ver si se acercaba algún No Muerto. Sus reflejos les habían salvado la vida en más de una ocasión.
Escuchaba a su madre y hermana reír mientras lavaban y jugaban con el agua. Fue entonces cuando escuchó un ruido a su derecha, rápidamente apuntó pensando que era un caminante y se encontró con Craig, el tipo gordo que había llegado con aquel grupo.
—Calma, calma chaval. Solo estoy aquí paseándome. No soy uno de esos bichos. No parece que haya muchos por esta zona. Además, está empezando el frio y eso los hace que sean menos activos. Los muy estúpidos se hielan demasiado— respondió aquel tipo, incluso se notaba que iba algo bebido.
A Stuart no terminaba de gustarle ninguno de aquellos tipos, no le daban buena espina, pero desde luego el que menos le gustaba era Craig, no le gustaba como hablaba, no le gustaban sus dientes amarillos y sucios, tampoco le gustaba como olía.
—Ya estoy vigilando yo. Puedes seguir con tu paseo— respondió Stuart
—No seas así Stu— dijo su madre desde el rio. –A nosotras no nos molesta.
Craig sonrió a Stu y luego escupió al suelo un gargajo de color verde. Luego caminó hacia el rio y se sentó cerca de Margaret y Briana. –Hace buen día ¿Verdad? Hace tiempo que no se puede disfrutar de un día así por culpa de esos condenados monstruos. Ni siquiera puedes mear sin que de repente aparezca uno de ellos de la nada y para desgracia tuya, te arranqué las pelotas de un mordisco. Vi como le pasaba a un tío. El muy gilipollas estaba echando una meada en unos matorrales, de repente salió uno de ellos y se la arrancó de un mordisco.
—Le agradecería que no fuera soez delante de mi hija. Solo tiene once años— dijo Margaret. Algo que hizo que Stuart bajara de la roca y se fuera acercando a Craig.
—Para hablar así delante de mi hermana, mejor vete. No nos incomodes.
Craig miró a Stuart y se levantó con intención de ir hacia el. —¿Nunca te han dicho que a los mayores hay que hablarles con respeto? Quizás tenga que enseñarte una lección.
Entonces Stuart le apuntó a la cara con el rifle de caza. –A esta distancia no voy a fallar. Vete, aléjate de nosotros— aquel tipo entonces se acercó más y Stuart sintió el asqueroso olor del alcohol, también le llegó olor a vomito, probablemente aquel tipo había vomitado antes.
—Venga valiente. Dispara— dijo Craig
—¡¡¡Craig!!!— En ese momento apareció A.J allí, el cual se acercó a paso rápido hasta su compañero. Cuando llegó le asestó un fuerte puñetazo en la cara. Eso hizo que Craig cayera al suelo y comenzara a rodar hasta que llegó a la orilla del rio. Seguidamente A.J lo alcanzó y lo miró a los ojos mientras lo cogía del cuello de la camisa. –Estás hartándome. ¿No te basta con ponerte ciego? ¿Por qué tienes que venir a molestar a la gente que bondadosamente nos ha acogido. Ultimo aviso— A.J soltó a Craig y mientras este se levantaba, el líder de los moteros miró a la mujer e hijos del pastor Adam. –Siento el altercado que han tenido con mi compañero. No sabe cuidar sus modales cuando bebe. Puede llegar a ser muy desagradable. En su nombre les pido perdón.
—No tiene importancia. No hablaba el, si no el alcohol— respondió Margaret
—Ahora iba a ir a cazar algo para comer— entonces A.J miró al primogénito de la familia. —¿Por qué no me acompañas y aprovechamos para conocernos más? Creo que podríamos ser buenos amigos.
—Tengo que cuidar de mi madre y de mi hermana— respondió Stuart.
—Tu madre y tu hermana van a volver a la caravana. Aprovecha para hacer cosas de hombres. Venga vamos. Seguro que lo estas deseando, se un hombre de hoy en día y trae comida a la mesa.
—Ve con el hijo— dijo Margaret –Seguro que el señor A.J puede enseñarte mucho.
Stuart asintió y caminó hacia A.J, cuando este llegó junto a el, el líder de los moteros le pasó el brazo por encima del hombro. –Ahora me llevo a un muchacho y les traeré un hombre. Vamosnos.
A.J y Stuart se adentraron en el bosque mientras Margaret y Briana volvían al la caravana.
*****
Levine seguía dándole vueltas a como escapar y alejarse de aquellos tipos, pero ahora era mucho más difícil, ahora había una familia entera a la que no podía dejar con ellos. Si el escapaba, ellos pagarían las consecuencias. Lo de escapar tampoco era fácil, era prácticamente imposible despistarlos, pero tenía que intentarlo. Buscó por allí al pastor y lo vio cortando leña. Echó un rápido vistazo a su alrededor y vio a Lou, Fuller, Connor y Alex tumbados en unas tumbonas bajo el toldo que habían montado, parecía que estaban durmiendo. Con cautela se acercó a Adam, cuando el pastor lo vio le sonrió.
—Hola muchacho ¿Puedes ayudarme? A.J ha ido a cazar y me gustaría tener preparado un buen montón de leña para cuando regrese.
—Tengo que hablarle de algo importante. Es necesario que me escuche atentamente— dijo Levine. Entonces el pastor Adam lo miró mientras se ajustaba las gafas.
—¿De que se trata?
—Esta gente con la que voy— Levine bajó la voz y miró a los que estaban bajo el toldo. –No son buenas personas. Son monstruos que matan a otras personas. Son mala gente.
—¿Y por que estás con ellos si son mala gente?
—Por que aun no he podido escaparme de ellos. Yo pertenezco a un grupo mucho más grande que vive en un hotel. Tenemos que dejarlos atrás e ir allí. Allí viviremos tranquilamente, pero tenemos que irnos o acabar con ellos, pero no podemos permanecer con ellos. Son monstruos.
—¿Quiénes son unos monstruos?— La voz de Craig lo sobresaltó, se dio la vuelta y lo vio saliendo del bosque. Este se tambaleaba y en su ropa se veían restos de vomito. —¿Quiénes son unos monstruos Marti?
—Se refiere a los caminantes— respondió en ese momento el pastor. –Le aterran.
—A todos nos aterran esos cabrones. Lo peor de todo es su olor— respondió Craig pasando por su lado y alejándose de ellos. Seguidamente desapareció en el interior de la caravana.
Cuando no había ni rastro de Craig, el pastor miró a Levine. —¿Y como se que el peligroso no eres tú y pretendes quedarte a solas con nosotros? Simplemente tendré fe en el ser humano. No diré nada de los que has dicho. Eso podría traerte problemas. No diré nada. Sin embargo si que me parece interesante eso que dices de tu comunidad, espero que puedas hablarme de ellos más tarde. Ahora… ¿Me ayudas a cortar leña?
*****
A.J y Stuart iban paseando por el bosque, atentos a cada ruido que escuchaban. Nunca sabían si iban a tener que disparar para cazar o para salvar la vida. Ninguno de los dos había dicho nada desde que habían abandonado la orilla del rio. Fue entonces A.J el que rompió el silencio.
—Así que tienes dieciocho años ¿Eh? Supongo que para ti es una putada eso de ir por ahí con tu familia. Y encima sin chicas… Una pregunta, y si no quieres no me la respondas. ¿Eres virgen? Ya sabes. ¿Has tenido relaciones sexuales con alguna chica?
Stuart negó con la cabeza. –No, nunca. Tenía los dieciséis años cuando pasó esto. No tuve oportunidad.
—Gilipolleces. Cuando yo tenía tu edad estaba harto de irme de putas. La primera vez que fui, fue con mi padre, me pagó la más guarra. Algo que le agradeceré eternamente.
—Mi padre nunca…
—Tu padre es un mojigato. Debe serlo para hacerse pastor y para llenaros la cabeza de pájaros a ti y a tu hermana. Si yo fuera tu padre te llevaba de putas día si y día también.
—Mi padre opina que no es bueno tener sexo fuera del matrimonio— respondió Stuart.
—Que tu padre no la metiera en caliente hasta que preñó a tu madre, no significa que tú tengas que ser un virgen de mierda. ¿Te masturbas?— Stuart negó con la cabeza. –Eso no se lo cree nadie. Tienes una cara de pajillero que no puedes con ella. No es nada malo machacársela, de alguna manera tendrás que aliviarte. Y más teniendo presente que los únicos conejos que tienes cerca son el de tu madre y el de tu hermana. Tu madre tiene un buen meneo y tu hermana… Bueno, es una niña y esas cosas, pero es muy mona y no dudo de que dentro de un par de años esté para darle una buena ración de carne en barra.
Stuart se apartó de golpe de A.J. –Son mi madre y mi hermana.
—Eso ya lo se, pero esto es una guerra. Y ya sabes lo que dicen. En tiempos de guerra cualquier agujero es trinchera. Si yo fuera tú… Si yo fuera tú,  aprovecharía. El incesto ya no es delito y tampoco la violación. Nadie te va a detener por tirarte a tu madre y a tu hermana. Ya no existe la ley ni los delitos.
—Pero a los ojos de dios….
—Que le follen a dios. ¿Acaso piensas que le importamos algo a ese pedazo de cabrón? Dudo incluso de que exista, pero si existe se nos está cagando encima sin parar. Pasa de dios y guíate por ti mismo. Haz lo que quieras con tu vida. Si sigues siendo tan patético, ni follarás ni sobrevivirás— A.J vio que el muchacho comenzaba a ofenderse. –Joder, no te pongas así. Solo trato de ser sincero contigo por que quiero se tu amigo.
—Nunca he tenido muchos amigos— respondió Stuart.
—No me extraña, tienes pinta de ser el tonto de la clase. Seguro que día si y día también te cocían a hostias. Es algo normal, no te preocupes. Ahora es tu oportunidad de ser un hombre.
En ese momento apareció un caminante atravesando la maleza, este se plantó delante y comenzó a caminar hacia ellos. Stuart se adelantó y lo apuñaló en la cabeza. Eso hizo que A.J comenzara a aplaudir.
—Mi padre dice que nunca hay que matarlos si no es estrictamente necesario. Esos que nos atacaron fueron los primeros que matábamos desde hace tiempo. El cree que no merecen morir cuando van solos o cuando no nos atacan. Piensa que aun tienen alma— Stuart volvió a clavarle varias veces el cuchillo en la cabeza, así siguió hasta que A.J le puso la mano en el hombro.
—Tú padre tiene miedo de que le quites el puesto de hombre de la casa. Teme que se le vea como un inútil que solo sabe rezar. Ya lo viste cuando murió tú tío. Solo rezó. Te aconsejo que le demuestres que eres un tío que tiene un par de huevos y que no estará nunca más a su sombra.
—¿Y como puedo hacer eso?— preguntó Stuart.
—Es fácil. Basta con quitárselo del medio. Si quieres… Yo te enseñaré como, pero no será ya. Nos lo tomaremos con calma, despacito y con buena letra. Así será mucho más entretenido— en ese momento vieron un ciervo. El cual se les quedó mirando. –Aquí está la comida— rápidamente A.J disparó y abatió al animal.
—Buen disparo— dijo Stuart.
—Si quieres le diremos a tu padre que lo cazaste tu, será el primer paso a que seas un hombre. Venga, ahora ayúdame a transportarlo.
Entre A.J y Stuart levantaron al ciervo y seguidamente comenzaron a caminar de vuelta al campamento. Para si mismo, A.J reía como nunca, le encantaba manipular a otros, y con Stuart había sido muy fácil. Eso lo hacía mucho más divertido a la hora de acabar con la familia al completo. Lo cual, quizás esa vez tardarían más, quería saber hasta donde podía hacer llegar a ese joven, sería un éxito si lograba hacer que el muchacho abusara de su hermana y de su madre, mucho más divertido sería si lograba hacerlo obligando al pastor a mirar mientras rezaba. De hecho no pudo evitar dejar escapar una débil risa. Lo iba a disfrutar como nunca antes había disfrutado de una matanza.

Afueras de Gray…
15:00 de la tarde…

Johana cargó varias armas y comenzó a distribuirlas entre ella, Brandon y Blair. Habían salido de Gray tras dejar atrás a Juan, pero Johana no había tirado la toalla, se negaba a hacerlo. Nunca antes lo había hecho y por supuesto esa no iba a ser la primera vez, no se iría de allí sin sus compañeros. O volvía con ellos, o no volvía.
—Bien. ¿Cuál es el plan?— preguntó Brandon comprobando el cargador de su pistola. –Imagino que no será ir a buscarlos tal cual.
—El plan es volver andando a Gray y dejar que nos vean. Si nos quieren capturar, serán ellos los que vengan a por nosotros. La cosa está en dejar que nos cojan. El resto vendrá cuando nos lleven a su guarida, pero que os quede una cosa clara. Solo volveremos a casa si lo hacemos con nuestros amigos. ¿Alguna pregunta?
—¿Y si no nos quieren vivos? ¿Y si nos quieren muertos y nos matan nada más cogernos?— preguntó Blair. —¿Has pensado en ello?
—Si. Y es un riesgo que tendremos que correr, pero respóndeme a esta pregunta. ¿Crees que si quisieran matarnos estaríamos vivos? No, es obvio que nos cogen vivos. Lo que no se sabe es lo que pasará luego con nosotros. Es ahí cuando habrá que tener cuidado. Tras nuestra captura es imposible saber lo que nos va a pasar, pero es evidente que no debemos dejar que nos maten. Ahora vamos, es hora de cazar unos cuantos lunáticos— dijo Johana cargando el fusil. –No saben con quien están jugando.
—Otra cosa— dijo Blair –Si vamos con la intención de dejar que nos cojan… ¿Por qué llevamos las armas?
—Por que si el plan es ser cebo para que nuestro plan salga bien. Es mejor que ellos se lo traguen. Esto tiene que salir tal cual he planeado. Nuestros amigos cuentan con nosotros y no podemos fallarles.
—¿Y no sería mejor regresar al hotel a por refuerzos?— preguntó Brandon.
Johana negó con la cabeza. –Puede que Juan y los otros no tengan tanto tiempo. Tenemos que rescatarles y tiene que ser ahora. Entiendo los peligros que conlleva esto y entenderé que queráis echaros atrás, pero preferiría que me ayudarais hasta el final— dijo Johana mirando a sus compañeros.
—Aun no sabemos a que nos enfrentamos, pero yo no me echo atrás— dijo Brandon.
—No. Ni yo— dijo Blair.
—Muy bien. Pues vamos.
Los tres salieron de la casa donde se habían refugiado y comenzaron a caminar de regreso a Gray. Fue en ese momento cuando Johana dejó encendido el walkie talkie, si todo salía bien, dentro de poco estaría recibiendo una llamada de alguno de los captores de Juan.

Hotel…
15:15 de la tarde…

Después de comer y con Eva durmiendo tranquilamente. Decidí que era hora de salir a poner las trampas. Busqué a Stephany por que recordaba que quería ir a poner trampas, la encontré en el gimnasio haciendo ejercicio. Cuando me vio llegar dejó las pesas y me miró.
—¿A dónde vamos?
—Saldremos por la puerta delantera del hotel y nos adentraremos en el bosque. Iremos a poner unas trampas tal y como te prometí. Siento que se haya retrasado, pero tenía cosas que hacer. Venga, cámbiate y nos iremos— le dije.
—¿Y tu mujer no se enfadará?— preguntó ella
—Ella ahora duerme y sabe que tengo que hacer esto. Además, volveré antes del anochecer y lo que le haga falta… Pues estarán Katrina y Melanie para ayudarla.
Unos minutos después estuvimos preparados y salimos del hotel en uno de los coches. Mientras conducía, Stephany comenzó a hacerme preguntas sobre mí. Le conté todo lo ocurrido en España y lo que nos había pasado hasta que la encontramos. Ella me agradecía siempre que la hubiera salvado, es posible que hubiese muerto si no llegamos a encontrarla. Entonces comenzó a hablar sobre ella, ninguno conocíamos su pasado.
Stephany me contó donde vivía con sus padres. Dijo que vivía en Los Ángeles que estudiaba para dedicarse a la medicina, pero que el apocalipsis había truncado todos sus planes de futuro. Intentó regresar a su cas, pero no hubo manera, los No Muertos invadían todo y acababan con todo aquel que se cruzaba en su camino, ella había visto demasiadas veces la muerte.
Llegamos a un campo donde me bajé del coche y comencé a sacar el material para construir las trampas, entonces me quedé mirando una granja. Como era la primera vez que pasábamos por allí me quedé observándola. Quizás hubiese alguien allí.
—¿Qué piensas?— preguntó Stephany observándola también. —¿Deberíamos ir?
Volví a dejar el material en el maletero y miré a mi joven compañera. –Si, pero con cuidado y escondiéndonos. No me gustaría encontrarme con ese grupo al que pertenecía Silvia. No creo que nos dejasen irnos de rositas. Espérame aquí, voy a esconder el coche— cuando escondí el vehículo regresé con Stephany y acto seguido comenzamos a avanzar hacia la granja.
Cuando llegamos a la granja me fijé en que las vallas estaban derribadas. También me fijé en que había restos de cadáveres por todas partes. Caminando le di una patada a un cráneo, este rodó por el suelo y me llamó la atención el agujero que tenía en la parte superior. Alguien le había clavado algo en la cabeza.
—¿Era un caminante?— preguntó Stephany.
—Eso parece. Seguramente un rebaño pasó por aquí hace tiempo. Por eso hay cadáveres y las vallas están tiradas. Este solo pudo hacerlo un rebaño. Me puedo imaginar como ocurrió. El rebaño pasó por aquí y descubrió a los que vivían aquí— seguimos avanzando y pasamos cerca de una camioneta, en la cual aun se podía ver los restos de alguien que había estado al volante. Todos los cristales estaban reventados. –A este lo pillaron dentro de la camioneta.
Llegamos al porche de la granja y vimos las puertas y las ventanas rotas, señal de que los caminantes los habían invadido por completo.
—¿Entramos?— preguntó Stephany.
—No es necesario. Ahí dentro no creo que haya nadie. Solo encontraríamos restos humanos. No merece la pena, regresemos al coche y pongamos las trampas.
Mientras regresábamos me fijé en que había los restos de un esqueleto colgados de un árbol. Cuando llegamos al coche saqué el material y comencé a mostrarle a Stephany como se montaban las trampas para conejos, cerdos salvajes y pájaros. Cuando ya estaban todas construidas nos pusimos en marcha.
—¿Cuándo tenemos que volver?— preguntó ella.
—Regresaremos mañana por si hubiera caído algo. ¿Vendrás?
—Por supuesto. Por cierto. Te vi hablando con Silvia y se que tenéis pensado montar una expedición para ir a por esa gente que le hizo tanto daño. He mejorado mucho disparando, quiero acompañaros cuando vayáis. Se que podré seros de ayuda.
—Déjame tiempo para decidirlo. No será un paseo, será peligroso y morirá gente.
—Estoy acostumbrada a ver morir gente. Se que podré serviros de ayuda. No seré un estorbo. Os ayudaré, quiero que cuentes conmigo. Quiero ser un miembro valioso del grupo.
—Lo serás. Todos lo serán. Al fin y al cabo somos una gran familia. Todos sois valiosos para mi— respondí mirando a Stephany.
—¿A si? ¿Y como que miembro de tu familia me ves?— preguntó ella dándome un golpe en el hombro. –Me interesa saberlo.
—Te veo como una hija— respondí con una sonrisa.
—¿No eres demasiado joven como para verte como mi padre?— preguntó ella.
—Puedo ser joven, pero mi papel de líder me ha hecho madurar hasta parecer un viejo. Creo que ya estoy descubriendo mis primeras canas— dije con una sonrisa. –Cuando quiera darme cuenta tendré el pelo como Leslie Nilsen…
—Hay canas en hombres que resultan sexis. ¿No te acuerdas de Richard Gere?
—Las canas no me molestan. Mientras no me quede calvo. Eso si me aterra— entonces comencé a reírme. Hacía tiempo que no lo hacía. Hacía tiempo que no hacía muchas cosas, y Stephany y otros lo estaban notando.
—Al principio pensé que eras un tío de pocas palabras y demasiado serio. Pensé que eras un cretino. Tan frio con la gente, te pasabas el día totalmente serio. Debe ser la paternidad. Suele sentar bien a los hombres lo de ser padres.
—Si. Puede que sea eso— respondí
No tardamos en llegar al hotel. Una vez allí fui a dejar el coche en su sitio y bajamos. Yuriko nos recibió.
—Me alegro que hayas devuelto el coche de una pieza. Aun recuerdo aquel que destrozaste hace un par de meses. Eres un peligro al volante ¿Lo sabias?
—Eso no cuenta. Me topé con ese rebaño de golpe. ¿Hubieses preferido que me hubiesen despedazado a mi mientras el coche estuviese intacto?— pregunté mirando a Yuriko. –Fuera bromas. ¿Ha pasado algo mientras no estaba aquí?
—Si. Creo que Jordan andaba buscándote.
—¿Dijo para que era?— pregunté colgándome la mochila al hombro después de abrir el maletero. —¿Dijo algo?
—Creo que era relacionado con la radio, pero no estoy segura— respondió Yuriko.
Miré alrededor buscando a Silvia, pero no la vi. Se suponía que debía estar allí. —¿Dónde está Silvia?
—No lo se. No la vi desde que os fuisteis. Estará en cualquier parte del hotel. De todos modos aquí no hay nada que hacer. Que se tome el día libre.
—Tómatelo tú también— dije.
—Bueno. Siento interrumpir, pero tengo que irme. Me daré una ducha antes de la cena— dijo Stephany alejándose.
Yo también me fui y me dirigí a la habitación de Jordan. Cuando llegué llamé y este desde dentro me dijo que pasara. Cuando entré me lo vi sentado delante del aparato de radio.
—Me dijeron que me buscabas. ¿Cómo va eso?— pregunté al mismo tiempo que me sentaba en una de las sillas a su lado.
—Creo que ya lo tengo. No ha sido fácil, pero creo que he arreglado este trasto. Creo que podríamos probarla. Aunque es vieja y no se el alcance que puede tener… Ni quien podría estar escuchando, pero creo que si no revelas nuestra posición… No habría problema. ¿Quieres que lo intentemos?
—Vale ¿Cómo se enciende?— pregunté.
Jordan comenzó a subir unas palancas, después apretó un par de botones y el piloto de la radio se encendió emitiendo una luz de color verde. Seguidamente el aparato emitió un zumbido largo.
—Toma. El micro. Si alguien tiene que hablar ese eres tu— dijo Jordan pasándome un micro cuadrado. –Trata de no acercártelo demasiado a la boca o quien esté escuchando no te oirá bien. He podido arreglar este trasto, pero eso no significa que funcione bien. El micro creo que está algo cascado. Tampoco lo aprietes mucho o podrías desmontarlo… Básicamente trata de no romperlo del todo.
—Vale…— respondí mientras miraba a Jordan. Desde el momento que lo vi pensé que era un amante de los ordenadores y de los aparatos electrónicos, pero aquella especie de amor por la radio me lo estaba confirmando. Me llevé el micro a la boca y comencé a hablar. –Hola… ¿Alguien me escucha? Estamos buscando supervivientes para llevarlos a un sitio seguro, por favor… Indiquen donde se encuentran e iremos a buscarles. Somos un grupo numeroso y estamos organizados. Yo soy el líder de esta comunidad y haré todo lo que esté en mis manos para hacer que tengan una mejor vida.
Me quedé esperando que hubiera alguna respuesta, pero no la hubo. El zumbido seguía y parecía que no había nadie al otro lado. Entonces miré a Jordan.
—Te juro que hice todo lo que pude, pero este trasto es muy viejo. Quizás… Si fuera más… No se… Si fuera más nueva. Quizás entonces pudiera haber hecho algo…— dijo Jordan entre balbuceos, era como si temiera que me lo fuese a comer.
Nuevamente cogí el micro y repetí lo que había dicho antes. Fue entonces cuando la radio hizo unos ruidos raros y luego se escuchó otro que era similar a como si alguien se conectara. Jordan y yo nos miramos y entonces escuchamos una voz entrecortada a causa de las interferencias. Al escucharla, Jordan dio una palmada y lanzó un grito de triunfo al ver que su trabajo había dado sus frutos.
—Si joder. Sabía que lo había logrado. Soy un monstruo. Soy la hostia.
Seguimos escuchando la voz y yo le pedí que hablara. –Por favor. Inténtelo de nuevo. Apenas le escuchamos. Díganos donde se encuentra. ¿Hola?

De repente la radio dejó de emitir el zumbido y entonces escuchamos una respiración, seguidamente escuchamos una voz. –Juanma… Soy yo… Levine. Estoy en problemas y necesito vuestra ayuda. Hasta ahora he logrado mantenerme al margen, pero no se cuanto tiempo más voy a poder engañarles. Siento que se me acaba el tiempo.