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sábado, 26 de marzo de 2016

NECROWORLD Capitulo 110

Día 7 de Octubre de 2010
Día 830 del Apocalipsis…
Bosque…
03:45 horas de la madrugada…

Llegué hasta donde estaba Silvia. Caía una lluvia espesa, pero eso no me impidió ver a mi compañera arrodillada en el suelo con un pequeño cuerpo entre sus brazos. Me agaché y comprobé que se trataba de la niña. Silvia tenía las manos sobre el vientre de la pequeña, estaba taponando la herida mientras la sangre caliente de la niña se escapaba entre los dedos de mi compañera, parecía que estaba muerta. Fue en ese momento cuando Silvia me miró con lágrimas en los ojos. Seguidamente miré a mí alrededor y no vi ni rastro de A.J.
—¿Qué es lo que ha pasado? ¿Dónde está A.J?— pregunté cogiéndola de las mejillas y obligándola a mirarme. Silvia balbuceó algo que no entendí. Iba a pedirle que lo repitiera, pero entonces la niña abrió los ojos de par en par y abrió la boca, seguía viva.
Rápidamente me apresuré a coger a la niña en brazos, seguía viva, aunque no por mucho tiempo, su vida iba contra reloj. Teníamos que llegar a los vehículos y ponernos en marcha de vuelta al hotel, una vez allí, Mélanie y Sheila tendrían que salvarle la vida.
—Lo siento. Todo ha sido mi culpa. Yo… Yo…— balbuceaba Silvia caminando detrás de mí. –Yo soy la responsable…
—No es momento para hablar de esto— respondí sin mirarla, en cierto modo estaba furioso por como habia actuado minutos antes.
Seguimos caminando de regreso a encontrarnos con los demás, fue en ese momento cuando vimos varias siluetas aparecer tambaleantes entre los arboles. Los caminantes atraídos por el sonido de los disparos efectuados momentos antes habían comenzado a tomar el bosque. Lo peor era que ni Silvia ni yo llevábamos armas en ese momento.

Día 7 de Octubre de 2010
Día 830 del Apocalipsis…
Gasolinera Marcus Bikkers…
00:15 horas de la noche… Unas horas antes…

A.J y los suyos estaban impresionados, era la primera vez que veían algo así. Stuart se había reanimado a pocos centímetros de Marti y ni siquiera le había prestado atención, era como si no estuviera allí. Lo que se encontraban presenciando en esos momentos era algo que ninguno de ellos habría imaginado jamás. Alguien que podía pasar por delante de los muertos sin que estos le hicieran caso. Todos menos A.J se miraron estupefactos, y este fue el primero en comenzar a moverse, caminó hacia la puerta de la autocarvana y abrió la puerta, atrayendo así toda la atención del caminante en el que se había convertido el muchacho al que el mismo había matado. Stuart corrió hacia la puerta soltando un grito desgarrador, pasando por delante de Marti sin prestarle atención, cuando llegó a la puerta, A.J lo recibió clavándole un cuchillo a través de la cuenca del ojo, matándolo de nuevo al instante. Lo sacó de un tirón y dejó caer el cuerpo del muchacho en el asfalto, seguidamente entró dentro del vehículo.
—Lo que has hecho… Joder… Lo que has hecho a sido la hostia. Es la primera vez que veo algo así. Ha sido la hostia de verdad. ¿Desde cuando puedes hacer eso? ¿Por qué?— balbuceaba A.J con una sonrisa en la cara mientras hacia gestos típicos de un niño que no puede controlar su emoción tras recibir un juguete nuevo de manos de sus padres.
—No se como sucedió. Desde el principio estos bichos no me ven. Eso es todo— respondió Levine mirando fijamente a A.J.
—¿Y los mordiscos? Por que eso son mordiscos de persona. De caminante.
—Esto fue gracias a hijos de puta de tu calibre. Les pareció divertido acercarme cabezas para que me mordieran para comprobar sus teorías… Pero ya se lo hice pagar ¿Sabes? Igual que te lo haré pagar a ti. ¿Sabes que voy a matarte?
A.J se quedó con la sonrisa congelada y seguidamente negó con la cabeza. –No me jodas Marti. No vas a matarme… Esto es demasiado grande y cojonudo hostias. Ahora que he visto tu potencial podemos empezar de cero, tío. Eres un puto dios.
—Me llamo Levine. Y no me interesa empezar de cero contigo. No soy tu amigo. Te aseguro que te mataré cuando tengo una mínima oportunidad.
A.J se acercó a el con una sonrisa y observó que Levine no pudiera moverse. Las esposas de las manos y los pies estaban bien puestas, seguidamente lo miró. –Va a ser que no— seguidamente lo golpeó en la cabeza y Levine cayó de bruces perdiendo el conocimiento. Justo en ese momento Entraron Fuller y Connor. –Llevadlo ahí dentro a la tienda y dejadlo en uno de los servivios, pero no con la cría y la mujer. Cuanto menos contacto entre ellos tengan. Mejor.
—¿Qué cojones haremos ahora? Ya has visto lo que ha hecho. Este tío podría ser peligroso. El crio muerto pasó por su lado y no le atacó. Este tío no es más que un puto zombi que está vivo. Joder tío, es una cosa rara. Voto por cargárnoslo ahora que aun podemos, también nos cargaremos a la cría y a la mujer… O las venderemos. A los tipos de Decatur les encantan las niñas de esta edad, podríamos sacar un buen pellizco por ella… Además, parece que se te haya olvidado a quien estamos buscando en realidad. Esa perra no puede estar muy lejos, eso es lo importante— replicó Fuller trando de hacer entrar en razón a su líder.
—Las cosas a su tiempo. Ahora tenemos ante nosotros un hallazgo de puta madre. La puta morirá a su tiempo, pero ahora tenemos que ocuparnos de este cojonudo asunto. Haced lo que os dije sin rechistar— justo cuando iban a salir cargando con el cuerpo inconsciente de Levine, A.J volvió a advertirles. –Y no quiero que le hagáis un jodido rasguño. Y en cuanto a la cría y a la mujer… Quiero que mantengáis vuestras pollas alejadas de ellas… O yo alejaré vuestras pollas de vosotros. ¿Os queda claro? Luego os reuniré a los que quedamos para una jodida reunión sobre lo que haremos. Ahora largo.

*****
Cuando Fuller y Connor se fueron, A.J se sentó en uno de los asientos de la autocaravana, en su rostro se formó una sonrisa que fue aumentando. Lo que había descubierto era el descubrimiento del siglo y tenía que ver como podrían explotarlo, por que de verdad, eso abría un abanico de posibilidades infinitas. Si podían caminar entre los muertos sería como ser dioses, ya no tendrían que esconderse ni luchar, podrían caminar cómodamente entre ellos, incluso se imaginó  a si mismo entre una creciente horda de caminantes asaltando comunidades donde antes habían estado, se imaginaba dirigiendo a los muertos como un pastor dirige a sus ovejas. Solo le faltaba saber como conseguir para el esa habilidad, la necesitaba. En ese momento, sus pensamientos se vieron interrumpidos por la presencia de Lou.
—¿Qué coño quieres Lou?— preguntó A.J –Estaba pensando y ya sabes lo que me jode que me interrumpan mientras pienso. Me pone de muy mala hostia.
—He prendido fuego  a los cuerpos del pastor, del chaval y de Craig. ¿Qué haremos ahora? ¿Qué haremos con ese tío al que los podridos no ven?— preguntó Lou al mismo tiempo que Alex también aparecía en la puerta de la autocaravana.
—¿Qué te crees que haremos? Lo usaremos en nuestro propio beneficio. ¿Quién sabe? Quizás podamos ser como el. Sería la hostia ¿Verdad?
—Si… Ya… ¿Pero como?— preguntó Lou dando un respingo.
—¿Y yo que coño se? No soy un puto experto en ciencias. Quizás haya que dejar que nos muerda. Si cuando uno de esos te muerde te conviertes en uno de ellos, quizás si este te muerde te haces como el. ¿Tengo cara de saberlo?
—Voto por matarlo. Ese tío es un problema. No creo que nos beneficie en nada. No me fio de el, podría jugárnosla— dijo en ese momento Alex, por su expresión se notaba que el hecho de que aquel tipo, Levine, Marti o como quisiese llamarse, pudiese caminar entre los muertos, le aterrorizaba, como todo lo que no llegaba a comprender.
—Que no, hostias. Que a ese tío no le tocáis ni un solo pelo de la jodida cabeza. Deja de tener miedo, joder. Yo me ocuparé de el, intentaré sacarle información aunque sea a base de golpes— respondió A.J con una sonrisa en los labios, no había duda de que estaba emocionado. Hacía mucho tiempo que no lo veían así, y cuando estaba así era cuando más miedo daba, eso lo hacía imprevisible.
Justo en ese momento escucharon un fuerte trueno. Se acercaba tormenta y esta llegaría pronto.
*****
El estruendo del trueno hizo volver a Levine en si, cuando abrió los ojos se vio esposado a una tubería y totalmente inmóvil, delante de el estaban Fuller y Connor de pie observándolo como si fuera un bicho raro… Y lo cierto era que con lo que acababa de mostrarles en la autocaravana, no era para menos.
—¿Por fin vuelves en ti monstruito? No se como haces eso de que los muertos no te vean, pero eso para mi no te hace nada especial. De hecho, si de mi dependiera ya te habría cortado el cuello. Aunque A.J crea que si, no te necesitamos para nada, solo eres un lastre— dijo Connor agachándose para mirarlo a los ojos con mirada desafiante.
—Pues… Si A.J piensa que soy especial y que no hay que matarme… Considero que deberías hacerle caso. Aunque debe ser frustrante tener que mamársela por cualquier cosa que diga, a ti se te ve de esos tipos a los que no les va eso de seguir cualquier orden, pero claro… A.J habla y tu te cagas como un cachorrillo— le espetó Levine a Connor, seguidamente recibió un golpe en la cara, habría recibido otro si Fuller no llega a impedírselo.
—A.J dijo que no le pegáramos.
—Me suda la polla lo que diga ese flipado. Estoy hasta la polla de el y de sus normas de mierda. Cada día tengo más ganas de quitármelo de en medio. Por su culpa también hemos perdido a otros, su novia… Su puta novia fue un jodido problema desde el principio. Ahora esa zorra anda suelta y nosotros estamos aquí perdiendo el tiempo con esta mierda— dijo señalando a Levine. —¿Qué puede caminar entre los muertos? Me suda la polla completamente lo que pueda o deje de hacer, me lo voy a cargar a la de ya— amenazó Connor sacando su pistola y poniéndosela a Levine en la sien, sin embargo eso hizo que en lugar de asustarse, Levine comenzara a reír a carcajadas, parecía que había enloquecido. —¿Se puede saber de que coño te estás riendo tu?
—De que me da igual que me mates. Si lo haces, A.J hará de ti lo mismo que hizo con Craig… Y me rio también… Por que antes de que acabe la noche. Pase lo que pase conmigo, vosotros… Incluido A.J, estaréis muertos.
Fuller cogió a Connor de los brazos y lo alejó de Levine. –Déjalo tío… Está como una regadera, salgamos de aquí…
Fuller y Connor se levantaron y se alejaron hasta la puerta, justo antes de salir, Levine llamó su atención de nuevo. –Hasta pronto— les dijo. Seguidamente salieron y cerraron la puerta al tiempo que otro trueno se dejaba escuchar con fuerza.

Area de servicio “Marcus Bikers”
02:45 de la madrugada…
Por fin habíamos llegado a nuestro destino. Habíamos dejado los vehículos a unos trescientos metros de allí, los habíamos dejado bien ocultos y habíamos seguido a pie. Había comenzado a llover y los truenos nos acompañaban, dándonos mucho más sigilo.
Cuando llegamos al lugar indicado nos escondimos detrás de unos matorrales y observamos, aunque por el momento no veíamos a nadie, si veíamos una autocaravana con las luces encendidas. Podíamos atacar en ese momento y dar aquello por terminado, pero tenían rehenes, más rehenes aparte de Levine y eso podría ser fatal para ellos, solo nos quedaba observar y esperar, también vimos la columna de humo blanco, la cual ya se estaba disipando. Seguimos su procedencia y vimos lo que parecían cuerpos humanos, tres en total, uno encima de otro.
—¿Qué hacemos ahora? No se ve a nadie— dijo Mouse, el cual ya volvía a ser el. Aunque el olor a alcohol seguía ahí. —¿Vamos?
—No. Aun no. Esperemos a ver como está la situación. No creo que hayan matado a Levine. Sigue vivo— respondí. En ese momento noté una mano en mi hombro, me di la vuelta y descubrí a Stephani. —¿Qué ocurre?
—Es Silvia… No está…
Miré rápidamente a mí alrededor y vi que era cierto. Todos estábamos allí menos ella. Se había largado sin decir nada. En esos momentos no sabía si se había largado para llevar a cabo la venganza de la que me había hablado o por el contrario, podría habernos traicionado y llevado a una trampa.
*****

Silvia caminaba en solitario bajo la torrencial lluvia que se había desatado en cuestión de minutos. Había abandonado el grupo en un momento de descuido de estos, sabía que no había hecho bien y que el marcharse le traería consecuencias, pero lo suyo con A.J iba mucho más allá, aquello era una guerra que tenía que librar por su cuenta. Tenía que ser ella quien acabara con el, los demás, aunque también le habían hecho daño, no eran nadie comparadas con aquel que un día le había jurado amor eterno y otro día la había entregado a sus amigos como si fuera un trozo de carne con el que podían hacer lo que quisieran, fue A.J quien le quitó a su hija de entre los brazos y luego dijo que estaba muerta. Odiaba a todos los miembros del grupo de A.J, pero a el lo odiaba más que a nada en el mundo.
Mientras caminaba, se iba imaginando varias formas de matar a A.J, aunque mataría a todo aquel que se cruzara en su camino. Era matar o morir, pero aun así solo pensaba en como matar al que había sido su novio. En ese momento escuchó un ruido entre los matorrales y seguidamente vio tres siluetas salir en su dirección, eran caminantes.
El primer No Muerto, una mujer se abalanzó sobre ella y Silvia la golpeó con el fusil, no quería arriesgarse a disparar y revelar su posición. Cuando la No Muerta cayó al suelo, ella le pisó la cabeza y seguidamente recibió al segundo, un hombre que por como iba vestido, la pandemia o algún No Muerto lo sorprendió mientras iba vestido de payaso, seguramente en alguna fiesta infantil, ahora tenía un aspecto de lo más terrorífico. Con un rápido movimiento, Silvia se llevó la mano a la cintura y sacó un cuchillo, el cual clavó rápidamente en la cabeza del payaso.
El ultimo caminante llegó trastabillando, y justo cuando intentaba abalanzarse sobre ella, este perdía pie y caía de bruces sobre unas ramas de un árbol caído. Silvia no le dejó opción de levantarse, rápidamente comenzó a pisarle la cabeza con rabia, mientras lo hacía, se imaginaba que la cabeza que estaba machacando era la de A.J. Así fue como aquello se volvió mucho más disfrutable. Cuando acabó con ellos siguió su camino y llegó por fin a la parte trasera del área de servicio. Se quedó un rato observando, pero no vio a ninguno del grupo, tan solo vio una pila de cuerpos, había tres, a uno de ellos lo reconoció, era Craig sin duda. Aun podía distinguir sus facciones, su rostro era inconfundible, y más después de haberlo tenido sobre ella sintiendo su fétido aliento. No pudo decir que lo lamentara. Esperó unos segundos y como vio que no pasaba nada salió de su escondite y avanzó, llegó a una pared con la idea de colarse por una ventana y buscar a A.J, lo mataría sin compasión, luego que pasase lo que tuviese que pasar, lo mejor de todo era que cuando lo matase no le tocaría el cerebro, dejaría que se convirtiera, era el único destino que merecía después de la muerte.
Desde su posición divisó una ventana y avanzó agazapada hasta ella, cuando llegó se asomó y encontró algo que no se esperaba, eran una mujer y una niña, ambas estaban abrazadas la una a la otra sentadas en el suelo de uno de los baños del lugar. En ese momento la niña alzó la vista y su mirada se cruzó con la de Silvia, también lo hizo la mujer y entonces Silvia sintió algo que no esperaba, se vio a si misma en el momento que le arrebataron a su hija y tomó una decisión.
—Voy a sacaros de aquí. Os lo prometo.
*****

Fuller había encontrado algunas botellas de alcohol y unas revistas porno dentro de un armario. Había ido a un rincón y había comenzado a beber sin miramientos en el interior de la tienda mientras tenía su mirada fija en las puertas donde estaban los rehenes, estaba ahí para que no pudieran escapar, pero lo cierto era que el alcohol estaba haciendo efecto y la borrachera comenzaba a ser más que visible. Ojeó las revistas y comenzó a tener una erección cuando comenzó a ver fotos de chicas asiáticas, intentó masturbarse, pero aun viendo las fotos no se quedaba satisfecho, necesitaba algo más.
Fuller alzó la vista hacia la puerta de baño de mujeres, al menos era lo que su nublada visión le dejaba ver, pensó que había algo mejor que una maldita revista y un cinco contra uno, una vagina dulce y virgen. Se levantó tambaleante con una única idea en la cabeza, coger a la pequeña y violarla, a pesar de que A.J había dicho que no quería que las tocaran, de todos modos, tampoco tenía por que enterarse.
Caminó tambaleante y se tropezó con algo, aunque no le dio importancia, su objetivo estaba al otro lado de la puerta. Cuando llegó, tomó el pomo de la puerta y lo hizo girar, entonces se dio cuenta de que las llaves estaban puestas, no pudo evitar sonreír ante la idea de que se le había olvidado por completo, seguidamente cogió las llaves y las giró para abrir, cuando lo hizo sintió una brisa de aire fresco que no debía estar ahí, seguidamente vio a una tercera persona, al principio no la vio bien, pero cuando la reconoció a pesar de su borrachera, abrió los ojos como platos, intentó gritar, pero antes de que pudiera articular palabra, la silueta de la persona conocida se abalanzó sobre el y este sintió como algo se le clavaba en el pecho, cayó de espaldas dando un grito, seguidamente rodó sobre si mismo y trató de alejarse arrastrándose.
—Sil…Sil…Silvi…Sil…— en ese momento tiraron de su cabello hacia arriba y entonces el filo de un cuchillo se deslizó por su cuello, cortándoselo rápidamente y frenando así las palabras de este.

Silvia dejó el cuerpo de Fuller tendido en el suelo mientras la sangre brotaba del corte producido en el cuello, seguidamente miró a la mujer y a la niña y les hizo un gesto para que la siguieran. Iban a salir por la ventana por la que ella había entrado después de estar un buen rato tratando de abrirla. Cuando por fin lo había conseguido, se había colado en el interior y había calmado a la mujer y a la niña.
—¿Qué haremos ahora?— preguntó la mujer.
—He venido con unos amigos. Son buena gente, viven en un hotel lejos de aquí. Os llevaré con ellos— respondió Silvia. –Ahora tenemos que salir de aquí. Es posible que los otros no tarden en venir. Venga, usted primero.
La mujer trató de subir hacia la ventana, pero su poca forma física no se lo permitió. –No puedo.
—Muy bien. Primero iré yo y luego la niña, después usted. Vamos.
Silvia trepó rápidamente, era indudable que estaba más en forma que aquella mujer. Seguidamente, esta, aupó a la niña para que Silvia, la cual ya esperaba al otro lado pudiese coger a la pequeña. Cuando lo consiguió y pasó a la pequeña a su lado, volvió a asomarse para coger a la mujer. La mujer caminó hacia ella para coger su mano, pero entonces ocurrió algo que a Silvia se le había pasado por alto, el cuerpo muerto de Fuller cobró vida de nuevo y se levantó rápidamente, volviendo su mirada hacia la mujer que trataba de escapar por el ventanal. Como un rayo se lanzó sobre la mujer y hundió sus dientes en el cuello de esta sin que a Silvia le diera tiempo a reaccionar. El ataque hizo que la mujer soltara un desgarrador grito que se escuchó por toda el área de servicio.
*****

Escuchamos el grito justo cuando habíamos comenzado a tomar posiciones. Allí aun no habíamos visto a nadie y habíamos decidido entrar a buscar a Levine. Justo fue escuchar el grito y ver como un tipo salía de la autocaravana, este se llevó las manos a la cabeza y seguidamente aparecieron otros tres tipos armados. Vimos que hablaban y que uno de ellos señalaba al interior de la tienda. Yo al verlos miré a Zacarias que estaba justo a mi lado.
—Debe ser ahí donde tienen a Levine. Vamos.
Caminamos prácticamente de puntillas evitando ser vistos, fue entonces cuando fugazmente vi a dos siluetas salir corriendo de detrás de la tienda, eran una mujer y una niña, enseguida las reconocí, indudablemente se trataba de Silvia huyendo con una niña cogida de la mano, sin embargo yo no fui el único en verlas, el tipo que salió de la autocaravana también las divisó y lo primero que hizo fue alzar el arma y comenzar a dispararles, fallando todos los disparos. Eso hizo que los otros confusos comenzaran a mirar en todas las direcciones hasta el momento que nos descubrieron, eso hizo que comenzaran a dispararnos a nosotros también y el fuego cruzado comenzara.
Me lancé de un salto hacia unos vehículos desguazados y desde allí comencé a disparar a uno de ellos, primero le acerté en la pierna y cuando cayó al suelo vi como Mouse lo remataba de un tiro en la cabeza, seguidamente miré al lugar donde habia visto a Silvia salir corriendo hacia unos arboles y lo siguiente que vi fue a aquel tipo que apareció en primer momento desapareciendo también entre los arboles.
Miré a Zacarias que estaba disparando justo a mi lado. –Seguid disparando y acabad con ellos. Yo tengo que salir corriendo ahora. Cúbreme.
—Vale— respondió Zacarias al tiempo que yo salía corriendo hacia los arboles dejando atrás el tiroteo. Mientras iba a la carrera sentí como algunas balas volaban cerca de mí. Cuando llegué a los arboles corrí como nunca, tenía que alcanzar a Silvia antes que ese tipo.
*****
Silvia corría a través del bosque llevando a la niña de la mano, no había podido salvar a la madre, pero salvaría a esa niña costase lo que costase. De hecho, el encuentro con ellas dos había cambiado por completo sus planes, si no las hubiese encontrado, el plan que tenía hubiese seguido tal cual. Fue en ese momento mientras corría cuando escuchó el primer disparo, se dio rápidamente la vuelta y entonces vio la silueta que iba a unos treinta metros por detrás de ella, no cabía duda de que esa silueta oscura era A.J. La había visto y estaba dándole caza. Sin dejar de correr se dio la vuelta y disparó varias veces esperando alcanzar a A.J, pero ninguno de sus disparos dio en el blanco. En ese momento también escuchó más disparos que venían de algún lugar en el bosque, alguien más se había unido a la persecución.

Los caminantes me salieron al encuentro de repente, seguramente habían sido atraídos por el humo o el tiroteo del área de servicio. Iba a la carrera cuando me di de bruces contra uno de ellos, un hombre. Ambos caímos al suelo y rodamos, yo me levanté más rápido que el y le asesté un golpe con la culata del fusil, me vino justo para darme la vuelta y abrir fuego contra otros dos que se me acercaban por la espalda. Me di la vuelta para seguir corriendo y disparé a otros dos, no pude evitar fijarme en otros varios caminantes que surgían de entre los arboles. Aquello se estaba complicando, por otro lado ya no se escuchaban disparos en el área de servicio. Mis compañeros ya habían acabado, ahora solo estábamos, Silvia, la niña, aquel tipo, varios caminantes y yo en medio de un exuberante bosque sobre el que caía un agua torrencial.
*****
Dylan pateó la cara de uno de aquellos tipos, el último que había caído. Todavía seguía vivo. Eran tres en total, antes eran cuatro.
—¿Dónde está mi hermano?— preguntó Katrina mirando a los demás.
—Le cubrí mientras corría hacia esos arboles de ahí— señaló Zacarías.
Katrina comenzó a correr en dirección al bosque pese a los gritos de Mouse. Cuando esta desapareció, se volvió hacia Stephani. –Venga, busquemos a Mr. Camino entre los muertos.
Todos avanzaron hacia la tienda mientras algunos buscaban en el interior de la autocaravana, pero allí no había nada ni nadie, solo signos de pelea y manchas de sangre.
Zacarías avanzó hacia la tienda seguido por Stephani y ambos entraron apuntando con sus armas.
—Ve con cuidado chiquilla. No sabemos que puede haber aquí dentro— le dijo Zacarias.
—¡¡¡Levine!!!— gritó en ese momento la muchacha. —¡¡¡Levine!!!
En ese momento le llegó la voz de Levine, parecía venir del servicio de caballeros. Ella comenzó a correr y justo cuando estuvo a punto de llegar, una silueta se lanzó contra ella y la tiró al suelo, en pocos segundos se vio aprisionada por un caminante con un corte en el cuello del que todavía goteaba sangre. Zacarías lo vio y rápidamente se lanzó sobre ellos, agarró al caminante y tiró de el. Lo inmovilizó mientras este daba dentelladas al aire y Stephani se ponía de pie.
—Mátalo— le espetó el Amish.
Stephani sacó un cuchillo y se lo clavó en la cabeza al No Muerto. El caminante se desplomó y tanto ella como Zacarías se quedaron mirándose.
—Buen trabajo— dijo el anciano resoplando. –Formamos buen equipo.
Seguidamente entraron en el baño de caballeros y allí encontraron a Levine esposado, este los recibió con una sonrisa. –Si fueseis los de Telepizza no os pagaba tardones. Quitadme esto. Las llaves debe tenerlas uno de esos tipos.
—Están todos muertos— respondió Zacarías. –Uno de ellos era un caminante.
Levine se movió un poco y se asomó al exterior del cuarto de baño para ver el cadáver, cuando le vio la cara asintió. –Ese es uno de los que me metió aquí. Quizás las lleve el, si no, hay uno muy feo con un chaleco negro. Uno de los dos tiene la llave.
—Voy yo. Quédate con el, de paso avisaré a los demás de que ya encontramos a Levine.
Zacarías salió del baño y escudriñó el cuerpo del No Muerto, no tardó en encontrar las llaves de las esposas en uno de los bolsillos. Alzó la vista y sonrió mirando a la muchacha y a Levine. En ese momento una sombra surgió de repente y se abalanzó sobre el. Zacarías luchó contra aquella cosa que habia aparecido de repente, pero no fue lo bastante fuerte y aquel ser le mordió en el cuello. Gritó y vio salir la sangre. También vio las miradas atónitas de Stephani y Levine mientras aquella cosa a la que no podía ver volvía a morderle, su vista se nubló y gritó de nuevo, justo en ese momento escuchó un disparo y vio a Mouse entrar por la puerta antes de perder el conocimiento.
*****
Día 7 de Octubre de 2010
Día 830 del Apocalipsis…
Bosque…
03:40 horas de la madrugada…

La pequeña lloraba mientras ella y Silvia permanecían ocultas detrás de un árbol. Silvia comenzó a observar el cargador de su arma, la había usado varias veces para tratar de abatir a A.J y para matar a varios caminantes con los que se habían cruzado.
Tal como temía, tan solo le quedaba una bala, una única y maldita bala. Los sollozos de la niña la hicieron volver a cerrar el cargador y mirarla.
—Tranquila cariño. Todo esto saldrá bien, siento lo de tu mamá, pero ahora debes ser fuerte. Pronto estarás con gente que cuidará mucho de ti. ¿Cómo te llamas?
—Briana— contestó la niña entre sollozos.
—Muy bien cariño. Vamos a seguir caminando. ¿Vale?— En ese momento, Silvia diviso una sombra entre la maleza a unos cuantos metros de ella, era una silueta corpulenta. Algo pasó por su mente, la imagen de A.J, este la miró y sonrió, entonces ella alzó el arma y disparó sin pensárselo dos veces, el tiro fue tremendamente certero. La niña gritó en ese momento y Silvia la abrazó. –Ya está cielo, ya todo terminó. Quédate aquí— dijo mientras se iba acercando al cuerpo, mientras caminaba dejó caer el arma, en un principio iba a dejar que se convirtiera, pero ya le daba igual. A.J estaba muerto y eso la hizo sonreír de alivio. Cuando llegó junto al cuerpo, la sonrisa desapareció, no era A.J, había cometido otro error, justo en ese momento escuchó un ruido a sus espaldas y al darse la vuelta vio a A.J con un cuchillo en el cuello de la pequeña.
En un reflejo Silvia sacó su cuchillo, pero A.J sonrió y apretó más la hoja del suyo contra el cuello de la niña.
—Ya sabes como va esto mi amor. Tira tu cuchillo bien lejos o separaré la cabeza de esta cría de su cuerpo. ¡¡¡Venga!!!
Silvia no tuvo más remedio que hacer lo que su antiguo novio le decía. Lanzó bien lejos el cuchillo y luego levantó las manos mientras se iba dando la vuelta para que A.J viese que no llevaba ningún otro arma. Seguidamente lo miró. –Ya está.
—Me parece increíble que hayas llegado a tanto. Te has unido a otro grupo para venir a joderme. Mis chicos deben estar muertos a estas horas. ¿Mereció la pena?
—Lo único que merece la pena es matarte, por eso sigo viva, para matarte… Y se que lo haré. Puede que no sea ni hoy, ni mañana, pero lo haré.
—Ya claro. Déjame recordarte la situación en la que estás. Tú no vas a matarme.
—Convertiste mi vida en un infierno, me quitaste a mi hija de mis brazos. ¡¡¡Nuestra hija!!!— dijo en ese momento Silvia con lagrimas en los ojos mientras recordaba ese momento. ¿Por qué me hiciste esto? ¿Por qué?
—¿Acaso necesito un motivo? El mundo ha cambiado, asúmelo. Debemos hacernos fuerte para vivir, pero si arrastramos lastre nos convertimos en débiles y nos masacran.
—¿Eso éramos para ti tu hija y yo? Por eso a ella la dejaste morir y a mi me dejaste como si fuera un pedazo de carne para que tus asquerosos amigos abusaran sexualmente de mi? ¿Por qué éramos lastre?
—Cada uno tiene su sitio en este nuevo mundo. Tu sitio era el que era… ¿Acaso piensas que no te pasará lo mismo con esa gente con la que vas? Puede que no te termine follando todo Cristo, pero cuando menos te lo esperes, te dejarán tirada o te matarán… O simplemente comerciarán contigo, es cuestión de tiempo que al final termines volviendo a ser la putita de alguien o de varios. No estás hecha para este mundo.

En ese momento escucharon disparos y la voz de un hombre llamando a Silvia, eso hizo que la expresión de A.J cambiara y se volviera más tensa, con un rápido movimiento le dio la vuelta a la niña y le clavó el cuchillo en el pecho, seguidamente la empujó ante la mirada atónita de Silvia, que se lanzó sobre el cuerpo de la pequeña mientras el se perdía entre la maleza y huía de allí. En ese momento, Silvia vio aparecer a Juanma bajo la lluvia.